23 de junio de 2005

Daños calculados

Esta semana la Policía Nacional detuvo a un cracker en Poyo* (Pontevedra). Dice El Mundo que gracias a "la denuncia que interpuso la empresa española Soft SA por la detección de un 'crackeo' a su programa 'Presto'". Veamos algunos párrafos de la noticia que han llamado mi atención:
La Policía asgura (sic) que es "absolutamente imposible" calcular los daños causados por la actividad de 'P.Power' a las empresas dueñas de los programas, dado que "no se puede averiguar con exactitud las personas que han podido descargar estos programas y sus 'cracks' a través de Internet".
Sin embargo no debe ser tan difícil el cálculo, pues más adelante nos cuentan que:
Según sus abogados, pertenecientes a Landwell-PwC, sólo los prejuicios (sic) ocasionados a Soft SA están calculados en unos 100 millones de euros.
Me pregunto qué se entiende aquí por perjuicios: ¿ventas?, ¿beneficios? En todo caso parece mucho dinero, teniendo en cuenta que no conocemos:
  • El número de usuarios del programa craqueado que pagarían por el mismo.
  • El número de usuarios del programa craqueado que no lo utilizan en su actividad profesional (pensemos en estudiantes).
Así, no podemos saber cuánto dinero adicional ganaría la empresa si no existiese un crack para Presto.

Otro párrafo de la noticia hablando sobre la diferencia entre cracker y hacker:
Un 'cracker' o 'pirata informático' es un individuo que aprovecha sus conocimientos para violar sistemas de seguridad informática, y busca un beneficio propio. En este caso, P.Power' creaba 'cracks' y, entre otros beneficios, buscaba notoriedad en la Red. Se diferencia claramente de los 'hackers' informáticos, expertos que buscan el aprendizaje constante y comparten sus conocimientos por afición.
Aquí me gustaría saber cuáles son los otros beneficios que obtenía este cracker. Se supone que lo lógico es listar los más relevantes en la noticia. ¿Es la notoriedad el más relevante en este caso? ¿Se lucraba este hombre directa o indirectamente con esta actividad?

Comentando el número de copias sin registrar:
Según Santiago Dotor, uno de los socios de Soft SA, la empresa ha detectado "decenas de miles de usuarios", mientras que existen alrededor de 35.000 copias registradas, por lo que "evidentemente existen muchas copias ilegales".
Supongo que esas decenas de miles de usuarios no registrados no incluyen a los que se saltan las limitaciones de puestos de las copias legales. A veces ocurre (eso me han dicho).

El artículo termina con el socorrido llamamiento a la defensa del producto patrio:
El uso de este tipo de programas, según Dotor, es negativo por tres razones: hay competencia desleal entre las empresas que pagan licencias y las que no, no se garantiza la integridad del programa 'crackeado', con los riesgos que ello conlleva (sobre todo, si hablamos de 'software' dirigido a la realización de obras de ingeniería), y supone un perjuicio para las empresas de 'software' españolas frente a las multinacionales estadiounidenses.
Digo yo que el uso de este tipo de programas es intrínsecamente malo, sin que haga falta hacer distingos sobre la nacionalidad de la empresa. Lo de multinacionales estadounidenses suena a propaganda antiglobalización y demagogia barata.


Actualización: un pobrecito hablador ya había publicado un análisis similar en Barrapunto.


(*) Una curiosidad. Poyo (Poio en gallego) es un municipio colindante con el de Pontevedra, del que lo separa el río Lérez. El Puente de la Barca comunica ambos municipios y hay una viejo chiste al respecto que dice así:
- ¿Sabes por qué el Puente de la Barca es único en el mundo?
- Porque es el único que tiene a Poyo por un solo lado.

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